jueves, 7 de febrero de 2008

no titulo

Hoy compruebo que sin nostalgia no puedo escribir, siempre que lo hago hablo de mi pasado, de mis tristezas y orgullos. Será que no estoy triste ni orgullosa de nada... estoy en nada, me siento flotando, no sé si lo disfruto ni sé que siento. La mejor forma de definir mi estado anímico sería diciendo que estoy en una etapa de “restos”, estoy reciclando mi papelera de reciclaje, intentando no clickear en restaurar!.
Floto en los restos que me dejó, y poco a poco, más rapido de lo que creía, la cuenta queda redonda, no hay comas. Me asombra estar bien! Anoche después de la cuarta vez que ví la peli, sólo se cayeron tres lágrimas, y las conte!. Todo cicatriza, primero necesite una curita, pero ya no. Pude quitarla y no dolió. Transito el principio del fin, y el principio de un nuevo comienzo. Cuido mi cicatriz de cualquier infección. Costo curarla, no voy a dejar que vuelva a sangrar ni nada que se le parezca.
Vuelvo a mi lugar en el mundo de la Costa Atlántica, qué tendrá que ver con una cicatriz, una curita, “restos”?... Este lugar fue testigo de todos mis momentos concientes, mis principios de años revolucionados, el fue siempre el mismo, no cambió, vió todos mis cambios y siguió ahí, escucho cada pensamiento y siempre estuvo en mis fantasías. Es momento de recurrir a su avistaje, dicen que el Mar absorbe las tormentas, sería mi aspiradora final… de chica creía que se llevaba todo a Africa, pobres Africanos, pero todo vuelve, seguro ellos nos mandan lo suyo. Hoy, ahora, ya, tengo necesidad de estar ahí, escuchar el ruido de las olas, ver esa playa inmensa y recordar mis momentos felices allí. Dejar todos mis restos y volver a empezar.